Contra el pop moderno

Atrapado en el tiempo, Neil Hannon, la persona y el personaje, ya era un elemento discordante entre sus coetáneos cuando con “Casanova” asomó la cabeza entre el star-system de los festivos noventa británicos. El salto a la fama no se produjo, pero a diferencia de muchos compañeros generacionales sigue haciendo discos que ni pertenecieron a aquella época ni pertenecen a nuestro ahora. Con “Foreverland” ya son once.

 Delicatessen del pop británico, The Divine Comedy, o lo que es lo mismo, Neil Hannon, fue una de las notas disonantes de su época, en aquellos mediados de los noventa en las que se dejó ver entre los grandes nombres del Britpop. Todavía más desubicado temporalmente parece ahora, en tiempos turbulentos para el pop, cuando ha firmado “Foreverland” (DC Records, 2016), primer disco en seis años y undécimo de su carrera, editado en septiembre y que sigue presentando. Superados todos los contratiempos tecnológicos imaginables en la era de las telecomunicaciones conseguimos contactar con Hannon, que responde al teléfono desde su estudio cerca de Dublín. ¿Cómo se siente ahora, con 46 años, ese viejo atrapado en un cuerpo de mediana edad que afirmaba ser entonces?

Introducción a la entrevista publicada en el número de febrero de Rockdelux (RDL 358)