“Mi Escocia perfecta estaría más cerca de Noruega que de España”

Steve West, un inglés independentista escocés que trata de convencer a sus compatriotas

A menudo lo inglés se asocia a lo británico. Ya desde antes de la creación del Reino Unido en 1707, Inglaterra ha disfrutado de una posición dominante respecto a sus vecinos. Sobre el papel, el posible fin de la unión tras el referéndum de mañana debería levantar ciertos recelos entre la población inglesa residente en Escocia. Sin embargo, existe un movimiento de ingleses en Escocia que estos últimos días siguen trabajando para convencer a sus paisanos indecisos para que opten por el ‘Sí’.

Steve West nació en el norte de Inglaterra pero lleva más de media vida en Edimburgo y él tiene claro su voto. “Existe un aspecto emocional. Yo seré tan británico después de la independencia como lo era antes. Me siento inglés en Escocia. Ningún gobierno puede quedarse con mi identidad, no necesito que ningún político me diga de donde soy”, nos explica delante de su parada en el parque de los Meadows, en el corazón de la capital. Este portavoz de English Scots For Yes está convencido de que el cambio en caso de independencia no será en ningún caso tan traumático como los partidarios de la unión han advertido: “La isla seguirá aquí, continuaremos con la misma conexión cultural. No será como si cortásemos Escocia y nos marcháramos por el Atlántico. Estaremos aquí, sólo queremos más autogobierno lo que no significa que nos vayamos a nivel físico o emocional”.

Informático de profesión, de 52 años, West se implicó desde su llegada a la universidad en Londres en movimientos sociales, como las campañas antinucleares de finales de los setenta y principios de los ochenta que le llevaron a moverse por todo el Reino Unido hasta asentarse en Edimburgo. “No encontré grandes diferencias con la gente, pero me gustaba más el ritmo de vida escocés donde existe un sentimiento más fuerte de comunidad”. Ahora intenta convencer a parte de sus compatriotas, mayoritariamente partidarios del ‘No’, para que reconsideren su decisión. Unos 4.000 ingleses residen en Escocia. “Nuestras razones son las mismas que las de los escoceses, queremos un país más democrático y más control. Escocia es un país pequeño y poco habitado mientras que Inglaterra es un país muy poblado. Por ejemplo, las políticas de inmigración tienen que ser diferentes por fuerza, nosotros necesitamos más gente aquí arriba mientras que en el sur parece que no quieren a nadie más”.

Parte de la familia de Steve siegue residiendo en el sur de los Borders y no comparte su posicionamiento, lo que, sin embargo, no ha afectado a sus relaciones personales más allá de las típicas e inevitables discusiones de sobremesa. “Discutimos con mis padres cuando bajo con mi pareja que también es inglesa e independentista, pero les queremos hacer entender que no es un odio hacia ellos. En cierta manera es como una relación, como el que se va de su casa”. Espera que los nexos mejoren, aunque reconoce que deberá pasar algún tiempo ya que ahora mismo la relación es extraña. “Esta es una relación que no funciona para nadie. Después de la independencia todos los errores serán nuestros propios errores”, sentencia.

El 19 de septiembre tiene que ser para Steve el primer día del camino hacia una Escocia perfecta, inspirada en los países nórdicos. “Tendríamos una representación más proporcional, con una democracia más pequeña y cercana a la gente. En Noruega existen pueblos que controlan su propia parte de mar y costa, mientras que en el Reino Unido todo depende del gobierno de Londres. Con una autoridad más local podríamos cambiar este tipo políticas que siguen estando centralizadas. Seguramente mi nueva Escocia perfecta estaría más cerca de Noruega que de España”.

Por este motivo, Steve, a diferencia de muchos conciudadanos, observa con interés el proceso en Catalunya. Se siente afortunado de poder votar mañana, un hecho único en el mundo, y espera no desaprovechar la oportunidad, la única que tendrá a lo largo de su vida, como él mismo reconoce. “Espero inspirar a otras naciones, que el gobierno español acceda a poner en marcha un proceso democrático y que los catalanes tengan derecho a votar y a tomar una decisión sobre su futuro”. Y añade: “España está en una posición difícil. La Constitución dice que España es una y no puede ser dividida. Aquí hemos tenido suerte porque la Unión dejó ciertas instituciones intactas. Hemos tenido un buen proceso en este sentido, hasta llegar donde estamos. Si quieres que te sea sincero, hace unos cuantos años nadie lo hubiese imaginado”.

Antes de seguir con su tarea, Steve nos comenta que la movilización del ‘Yes’ a pie de calle ha sido decisiva para la histórica remontada del independentismo en las última semanas. “Me he pasado días enteros aquí, he hablado con mucha gente, incluso partidarios del ‘No’ para sacarles de la cabeza que lo nuestro es un movimiento anti-inglés como parte de la prensa les ha hecho creer”. En contraste, señala que la campaña del Better Together se ha gestado a través de los medios y de arriba a abajo, mientras que los seguidores del ‘Sí’ se han organizado de abajo a arriba, a través de 400 organizaciones como English Scots for Yes, Mujeres Para La Independencia o el National Collective. “Se nos ha ido de las manos. Todo el mundo quiere colaborar y no hay un control central”, bromea.

Steve West imagina los ingleses cruzado la frontera para vivir mejor en un futura Escocia independiente. “Serán bienvenidos, necesitamos gente. ¡Y estaría bien que mis amigos subieran por aquí!”.

Jordi Caixàs / Cesc Guimerà

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